Desde el Encuentro Nacional Feminista del 2010 había estado reflexionando solemnemente sobre si es “correcto” llamarme a mí misma feminista y si realmente comulgo con todo lo que el término implica, lo físicamente cuestionable en mis pensamientos es si realmente asumo lo que representa el FEMINISMO, MI FEMINISMO y el compromiso de ser, vivir y actuar como una feminista. De las pocas cosas que tengo claras en la vida es que en nuestro mundo hay dos maneras de establecer relaciones: verticales y horizontales, sin embargo, me gusta creer y le apuesto a una sociedad en la que las relaciones sean netamente horizontales, ya lo dijo la maestra Patricia Ariza “pienso y proceso en grupo”, de los grupos de los que actualmente me siento parte sin duda son grupos que interactuamos y vivimos de forma horizontal, pensando, creando y viviendo en colectivo, sabiéndonos distintas y con feminismos propios, caminando con la otra y creciendo a la par de las otras.
Hace rato leí una nota en internet que dice: “México es un país feminicida”, me duele tanto saber que mi país en efecto aplica en esa categoría y miro, y escucho como una infinita tristeza cómo muchas mujeres dicen que no quieren ser feministas, como yo lo decía cuando ni siquiera entendía lo que era el feminismo; cuando era incapaz de reconocer a las otras y por ende reconocerme a mí misma, cuando no estaba inmersa en actos liberadores que me detonaran para hacerme realmente más libre, viviendo en una constante prohibición de dar salida al dolor para hacerme más dolor y ponerle más espinas a la corona de mi cabeza, era en ese momento donde no sabía que eran mis propias vulnerabilidades lo que me ayudaría a ser realmente fuerte y a cambiar e intentar cambiar –yo- para de veras cambiar el mundo. Es en ese lapso de buscar cambios, donde sin temor a equivocarme, creo tenemos que encontrar un parteaguas para cambiar mentalidades, para deconstruir lo ya establecido, y a lo mejor la clave para los cambios está en saber cuál es la similitud en la diferencia, de nuevo recordando con gran afecto a mi maestra Pat, saber aprovechar las crisis para lograr cambios sociales.
En resumen, no puedo dejar de recordar con afecto y mucha admiración las palabras de Jill Greenhalg en Guanajuato a mediados de este año: “NUNCA HAY QUE RENUNCIAR A LA PALABRA FEMINISMO. TENEMOS UNA RESPONSABILIDAD HACIA LAS OTRAS”, y yo sumaría la responsabilidad que nos debemos a nosotras mismas, tenemos ese adeudo histórico de buscar ser realmente libres y reconocernos y construirnos por las batallas que sí decidimos pelear.
5 comentarios:
Pareciera que a las personas sólo les interesa fomentar las relaciones verticales, dada la depredación de la que somos todos parte.
Si pienso lo triste que es que miles de mujeres sea por temor o ignorancia no decidan ser feministas, lo cual comparo yo con el gran contrasentido de que un ser humano no quiera ser humanista. No las repruebo por ello, ya que tantas cosas pueden incidir en que estas personas vean las cosas de formas distintas a como muchos las vemos. Pero tanto problema que tenemos en este mundo tiene su solución en la introspección de nuestro ser, nuestros sentimientos y derechos, los de los demás, lo que verdaderamente importa para ser iguales, pero a la vez únicos y especiales.
Los hombres tenemos la misión de dejar hacer y dejar pasar lo que deba ser necesario, en justicia, para que la lucha dé frutos. Es una deuda histórica, es el paso natural a nuestra evolución; debemos entender que en una verdadera igualdad está nuestro balance y real conocimiento de nuestro género.
Dicho sea de paso, me siento afortunado de que las mujeres mas importantes en mi vida (mi madre, mi hermana, Patito mi morra y mis mejores amigas) sean feministas completas, que luchan día a día por sus lugares, autodeterminacióm y por su género es este país tan adverso a todo lo que es humano y justo.
Un abrazote mi querida AQ, extrañaba tus posts y sí somos algunos los que humilde pero decididamente las respaldamos en su lucha.
pues si me gusta pero no mames esa foto que?? esta muy chido lo demas yo tambien soy feministo.
zorik: es la deuda histórica que nos hace endeudarnos -más- a nosotras mismas diariamente. Y es bien chido saber que hay hombres que nos acompañan -pocos pero chidos-, es bien bonito ver poertas guerrilleros con ideología del tipo feminista. Va abrazo de regreso.
Anónimo: no acepto cuestionamientos, mera cuestión de interpretación (je). Pomadita "Mujeres Unidas" para curar al país...
Si es que ser mujer y no ser feminista manda eggs , querida amiga.
Y quizá la tendencia a simplificar y/o trivializar las palabras que dan miedo: feminista=amargada (por cojones); feminista=solterona (por cojones); feminista=lesbiana (por cojones....
Lo que muchos y muchas olvidan es que, para ser promujer no hace falta ser contra hombres (cuando éstos son, éso, hombres); que estar soltera y estar sola no son sinónimos y que ser de aquí o de allá o de acullá no le interesa a absolutamnete a nadie porque lo que nos hace iguales es que todos somos diferentes.
Yo, como tú, feminista, lista , guapa y muy pero que muy feliz...
Un beso amiga y, como siempre, palabras sabias , para compartirse con todo el que quiera escuchar y entender.
Amiga, te he dejado un regalito en el Café..solo que tienes que quitarte un ratito las botas y ponerte tacón de aguja...ya verás por qué.
Un besote
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