miércoles, 26 de octubre de 2011

Y así nació la Chichi Indignada

A lo largo de mi vida, siempre me había preguntado si las mujeres que conocía eran realmente mis maestras de la vida, mis modelos a seguir. Mi pregunta se construía dentro de esa idea en la que las mujeres nos construimos en la otredad y que nuestras expectativas se determinan por otras mujeres. Fue a mediados de este año que el Magdalena Project me permitió, por primera vez, conocer e identificar a mis maestras, admirarlas tanto que quiero aprender de ellas, de esas mujeres: orgánicas, auténticas, autónomas, sin sombras y de una sola pieza.


Sin embargo, después de darme cuenta que había encontrado a mis maestras empecé a evaluar a si realmente tenía a mis pares de mujeres, mujeres que pensaran, que vivieran y quisieran hacer lo mismo que yo. Mientras valoraba eso, me di cuenta que pese a que conozco mujeres maravillosas, solidarias y que son grandes amigas –las culeras, envidiosas, mal pedo y que no tiene perspectiva de género no entran aquí. Tú, la ballena que va vacía por la vida tampoco-, y esa sensación que tengo de estar aislada seguía existiendo. Por cosas locas y chéveres de la vida –mi vida-, la semana pasada terminé en un campamento donde puedo decir que encontré a mis pares, mujeres que como yo transformamos la rabia en ideas, en rebeldía que nos permite construir desde la poesía, la sonrisa, y la SORORIDAD una verdadera amorosidad.

Debo confesar que esas mujeres me enamoraron, no había ninguna con la cual no compartiera algo, desde una experiencia de vida hasta un argumento teórico para hacer la regla de vivir en este país que tan mutilado está. Con ellas, encontré mis raíces, encontré el AQUÍ y AHORA, esa regla de la presencia. Con ellas, decido NO QUEDARME EN LO QUE FUE; me entiendo volcada en este presente, mi presente que exige y teje un futuro en colectivo donde por fin se rompa el aislamiento y se pueda ver desde el otro lado, donde de verdad me ponga en los zapatos y la piel de la otra.

Frente a mi revolución interna y externa, mis pares me enseñan a empezar a amar organizadamente y a entender el amor –de pareja- sin un tiempo, claro, esto no quiere decir que no voy a seguir reclamándole a mis hombres que dejen de hablar de mi salud mental y se quiten su camisa, lo que realmente quiero decir es que tendré calma y en esa calma miraré a dónde quiero llegar. En el amor al colectivo le apuesto a empezar a trabajar y hablar de lo personal, lo interno, por que hay que hablar de lo personal para tocar y cambiar lo político, lo externo.

En el cómo hacer los cambios, de manera horizontal decidimos empezar con lo que llamamos “LA CHICHI INDIGNADA” argumentando que: ¡Sin Chichis No Hay País!

Continuará…

5 comentarios:

Menstruadora dijo...

Awww, usted es una chichingona.

nonorcita dijo...

Hola hola,
Acabo de toparme con la Chichi Indignada y tengo hartas ganas de seguir sus ideas, proyectos y demás y quizá en algún momento dialogar, conocernos (re-conocernos quizá?)... ¿cómo? ¿por dónde?
Saludos
Eleonor

zorik dijo...

Atentos a lo que diga la Gran Chichi.

Sé que no viene al caso, pero antes pensaba que si existe vida después de la muerte sería flotando desnudos succionando la Gran Teta. Mmmmm...

Tu revelación es esperanzadora.

Evelyn dijo...

Que hermoso! insisto en que me encanta lo que hacen en cada estado del pais deberia haber algo como la chichi indignada! :)

magnolia dijo...

Mestruadora: hermana, somos espejos.

nonorcita: qué chévere que te interesa, hay cedes de La Chichi Indignada en casi todo el país, tú di donde estás y te contactamos. El feminismo suma, es parte de la política de las mujeres.

zorik: usté tan visionario siempre, por eso me cae bien, ni George Lucas. Un abrazo.

Evelin: pues ayudanos a armar nuestro proyecto en el país, la conciencia se reproduce. Un abrazo y no estás sola!!